domingo, 25 de noviembre de 2012

Ganarse el cielo un sábado noche

Anoche me gané el cielo de una manera asombrosa, increíble, brutal, alucinante... porque en vez de salir de marcha y acercar un poquito más a mi hígado hacia la cirrosis, me quede en la resi ayudando hasta las 3 a.m. a una amiga a hacer una sbobine (una comisión) de Anatomía. Desde ya digo que hacer una comi en italiano no es más complicada que hacerla en español (exceptuando el hecho de que muy de vez en cuando tienes que mirar en Google cómo se escribe alguna palabra). Y desde ya digo también que estos italianuchos no saben hacer comisiones. ¡No había visto más pérdidas de tiempo juntas en mi vida!: ¿escribir primero la comisión a mano para estructurarla? WTF?! ¡Están locos estos romanos!

En fin, eso, que he hecho como media comisión en italiano y puedo asegurar sin temor a equivocarme que no echo de menos las que hacía en español.

¡Un beso caraquesos!


viernes, 23 de noviembre de 2012

Një, dy, tre, katër, pesë...

Segunda clase de albanés (haciendo la digestión frente a un té/café) y ya creo que a veces entiendo alguna palabra suelta cuando escucho a mi amiga hablar por teléfono. Sí, sé que me estoy autoengañando, pero yo soy feliz así, ¿vale?

Aquí las palabras nuevas de esta semana:
- Faleminderit: gracias.
- Të lutem: de nada.
- Çkemi: hola (what's up, ciao...).
- Çeni: perro.
- Të kam xham: te quiero (ti voglio bene).

Y ahora los números:
- 1: një.
- 2: dy.
- 3: tre.
- 4: katër.
- 5: pesë.
- 6: gjashtë.
- 7: shtatë.
- 8: tetë.
- 9: nentë.
- 10: dhjetë.

* NOTA DE PRONUNCIACIÓN 1: el albanés no hay quien lo pronuncie bien.
* NOTA DE PRONUNCIACIÓN 2: la "ë" cuando va al final de la palabra no se pronuncia, a menos que la palabra sea monosílaba  Por ejemplo: en një sí que se pronuncia, pero en pesë no.


PS: Estoy intentando que la clase de la próxima semana sea de palabrotas, pero de momento no veo a "mi profe" muy convencida.
¡No entiendo por qué! ¡Ni que yo fuese a usarlas muy muy mucho! Con lo adorable que yo soy...Pssss...

Comer sola, casi pero no

Como soy un poco idiota, soy la única erasmus (que conozco) que va a clase (al menos con una frecuencia alta, que tampoco hay que generalizar, que a veces algún otro se equivoca y se pasa por el aula), a veces me cuesta sudor y esfuerzo encontrar alguien con quien comer. Porque claro, yo estoy en clase, con un montón de gente que no conozco y con la que a lo mejor sólo comparto una asignatura, y todos mis amigos erasmus están durmiendo o mal-llevando la resaca (y mis otros amigos no erasmus están en sus facultades "a-tomar-por-culo" o comen a una hora que es insultantemente temprana para cualquier español), y eso, que a veces, me cuesta mucho encontrar alguien con quien andar a la mensa a la hora de comer.

Hoy no he encontrado a nadie y yo, con carita de pena, me he dirigido hacia la mensa más cercana, he hecho la cola, he cogido el almuerzo y, con la misma carita de pena y sintiéndome como la chica fea en el baile de graduación de alguna americanada de peli,  he ido a sentarme en el primer sitio que he visto libre... al lado del chico "simpático" que me tira los tejos en los T.P. (actividades teórico-prácticas) de SMC1 (una asignatura súper divertida en algún universo paralelo) y sus amigos, y mi plan de "comer-súper-rápido-para-que-nadie-se-dé-cuenta-de-que-estoy-sola-y-salir-cagando-leches-hacia-casa" se vio un poco frustrado y en su lugar me vi con dos horas y media de conversación, un mogollón de risas y una invitación al postre.

Que nada, que el destino no quiere que me sienta como una marginada ni siquiera sin querer. Y que por mí va bien.

Un bacio a tutti!

Mensa San Francesco

¿A qué sabe tu mañana?

El miércoles terminaron mis prácticas con el Dr. Molón y, aunque al final no molaba tanto como creía, ahora lo echo un poco de menos. A ver, no echo de menos que el pobre hombre no se callara ni por equivocación, ni su manía cargante de explicarle hasta a médicos casi más viejos que él hasta el procedimiento más simple, como si todos fueran un poco idiotas, o que la tuviera cogida con el tema de los nuevos fármacos antitrombóticos y me diera una clase magistral de dos semanas sobre el tema (en serio, ustedes no saben cuántos pacientes con fibrilación auricular se beneficiarán de este nuevo tratamiento, ¡pero yo sí! Pregunten, pregunten. Verán que lo peto), o que sus conversaciones fueran monólogos donde yo apenas podía intervenir, o que no supiera caminar y hablar a la vez, o que quisiera que me mojase el culo para organizar un congreso en Las Palmas donde lo invitasen porque tiene muchas ganas de ir Canarias pero sin pasar por la agencia de viajes... Vale, hay muchas cosas del Dr. Molón que no molaban, es más, eran cosas que me traían de cabeza y me tentaban de empujarlo por el hueco de las escaleras, pero, increíblemente, hoy, dos días después, echo de menos que cada mañana me invitase a tomar un zumo (porque no me gusta el café) y que como no me sabía los nombres de las frutas, me hiciese tomar un zumo diferente cada día, para así aprenderlas (me cuide muy mucho de pasar del zumo de Kiwi pero por lo demás cumplí a rajatabla), o que me llamase media hora después de terminar mi último día de prácticas para ofrecerse a escribirme una carta diciendo lo "brava" que había sido en las prácticas para ver si así lograba una nota mayor o, yo que sé, para que mi madre la pegara en la nevera... Echo un poco de menos al Dr. Molón porque a pesar de que es médico desde hace casi 30 años todavía le importan los pacientes y los trata así, como si de verdad fueran una cosa importante (pobre hombre, tantos años en la profesión y no ha aprendido nada) y habla con ellos en vez de fingir que no están delante, y porque a pesar de ser un poquito idiota todos parecían quererle mucho...

... Y porque mis mañanas ya no saben a anana, pesca,albicocca, ace, banana, arancia, pera... y son más de legañas y una taza de té.

... Y porque en realidad el Dr. Molón mola.



lunes, 19 de noviembre de 2012

Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, "të dua"

Voy tan sobrada con el italiano que estoy aprendiendo albanés. Sí, la vida es así, soy demasiado inteligente como para sólo aprender una lengua extranjera a la vez y encima latina, por favoorrrrr. El albanés es un reto más acorde a mis capacidades intelectuales superiores. Eso, y que he hecho una nueva amiga que es albanesa que es tan adorable que a veces (sólo a veces, que yo también tengo días tontos) me dan ganas de aprender ese idioma tan raro que tiene ella que parece inventado. Sin embargo mis esfuerzos no han dado sus frutos: sigo siendo incapaz de leer el alfabeto bien y mi vocabulario se reduce a una decena de palabras roñosas y ninguna palabrota (- Eso no puede ser, María Teresa). Sin embargo mi nueva amistad (mis otras nuevas amistades) sí que hace cosas por mi deseo masoquista de ser políglota: como ella no habla español (aunque es capaz de entender el 50% de mis conversaciones telefónicas %@#!/) y en breve demostraré que yo no hablo albanés, nuestras horas y horas de conversación después de medianoche tienen que ocurrir por fuerza en italiano. Al igual que son en italiano las pelis que vemos o los sms que nos mandamos porque WIND nos los da gratis y porque nos aburrimos muy mucho. Y eso, que no, que no sé hablar albanés, pero que ahora soy capaz de usar el sarcasmo en italiano (tiembla Padova) y de debatir sobre la donación de órganos y los bebés anencefálicos. Ya. Lo sé. Lo peto.

Aquí todo el albanés que sé:
- Natën: buenas noches.
- Mirëmëngjesi: buenos días (pero en plan recién levantadito, con ojeras y legañas).
- Miredita: buenos días (ya aquí nos hemos lavado las legañas, y suena tan parecido a mierdita que el ataque de risa me duró 5 minutos).
- Mirupafshim: adiós.
- Zemër: corazón.
- Si je?: ¿cómo estás?
- Mire: Bien (no sé decir mal, así que siempre siempre estaré súper bien).
- Po: Sí.
- Jo: No.
- Shqiperi: Albania.
- Të dua: te amo.