martes, 5 de marzo de 2013

A Roma con amor

Como todos ya deberíais saber, el día después de terminar mis exámenes me fui a Roma "de vacaciones", y digo "de vacaciones", así, entre comillas, porque cuando volví a casa estaba más cansada que cuando me fui. Que no me quejo, oye, porque gracias a dejarme los pies en el asfalto pude ver casi cada rincón de la Ciudad Eterna. 

Supongo que de Roma se pueden decir un millón de cosas. A lo mejor las digo, a lo mejor no, depende de cuánto me dé tiempo de escribir antes de irme a clase, pero creo que voy a empezar con la impresión que me llevé de la ciudad: Roma es una ciudad de contrastes, de edificios enormes, majestuosos, construidos en mármol blanco como para gigantes y de fachadas destrozadas, de gente pidiendo en cada viaje del metro y mujeres gastando miles de euros en las tiendas de Jimmy Choo o Prada justo al lado de Piazza di Spagna. Roma son frescos de los mejores pintores del mundo y también graffitis horribles en cada centímetro libre de cada vagón del metro. Y cochazos y Vespas rojas, y semáforos a título orientativo. Roma es Italia, hasta ahí todos de acuerdo, pero es una ciudad donde se puede oír hablar más tu propia lengua que el italiano, o donde puedes comerte una pizza de un metro, cierto, pero también encontrar un McDonalds en cada esquina. Roma es pararse enfrente del Panteón y sentirse muy muy pequeño. Y también  es caminar entre masas de gente para acercarte a la Fontana di Trevi. Y sentirse como un turista al comprarse una camiseta que ponga "I LOVE ROMA" o como un verdadero italiano al tomarse el capuchino apoyado relajadamente en la barra de la cafetería. Y alucinar, alucinar mucho al mirar hacia arriba en las iglesias, hacia abajo en el Coliseo o mirando el Secreto de Roma.

Roma es muchas cosas. Supongo que depende de con qué ojos mires el rincón que decidas mirar.


CRÓNICA DE MI VIAJE A ROMA (que iré publicando en los próximos días):
  • Día 1: el Coliseo, el Arco de Constantino, la Boca de la Verdad, la Iglesia de Santa Maria in Cosmedin, el Circo Máximo, el Monte Palatino, el Foro Romano, el Secreto de Roma, el monumento a Vittorio Emanuele, la Puerta de Roma, el Teatro Marcelo, la Fontana de Trevi, el Panteón, Trastévere, el Ghetto, la Sinagoga,la Fontana delle Tartarughe, la Isla Tiberina.
  • Día 2: Piazza del Popolo, Piazza Navona, Piazza di Spagna, Basilica di San Giovanni, Chiesa di Sant' Ignazio.
  • Día 3: Ciudad del Vaticano, Castillo de San Angelo, el Coliseo de noche.
  • Día 4: Piazza della Repubblica, Chiesa di Santa Maria degli Angeli e dei Martiri, Baslica di Santa Maria Maggiore, Teatro de la Ópera.

lunes, 4 de marzo de 2013

30!

30... ¿qué número más bonito, no? ¡¿Cómo que no?! 30 es la nota máxima que se puede conseguir en un examen según el sistema de calificación universitario italiano y yo, por fin, lo he estrenado. Y lo he estrenado con Ginecología y Obstetricia, asignatura de 6º de Medicina aquí (de 4º en Las Palmas) y es un purazo bonito. Así que sí, el 30 mola mogollón.

Cuando por fin me tocó hacer el examen, tras 8 horas de espera (no exagero, se nos citó al examena las 8.30 y yo hasta las 16.20 no me senté junto con otros dos estudiantes italianos frente al examinador), el profesor me preguntó sobre la esterilidad, las técnicas de reproducción asistida y el papilomavirus.
Aquí quiero hacer una pausa para dedicarle mi 10 a mi profe de micro del año pasado. Gracias a suspenderme con un 4,8 y a obligarme a estudiar la Microbiología como una loca, es posible que haya sacado esta nota. Pues eso, que gracias.
Además, el profesor (Nardelli) que era un enrollado me dijo que le hiciera el examen en español, que él lo entendía. La verdad, dudo yo mucho que entendiera, pero mira, para mí mejor oye. 

Besitos de parte de una que aún no se lo cree.



NOTA: en el próximo capítulo: CRÓNICA DE UN VIAJE A ROMA.

domingo, 3 de marzo de 2013

Suspenso y venganza en Onco-Hemato

Pues sí queridos míos, después de que me pospusieran el examen de Oncología-Hematología dos semanas, lo suspendí. A mí me gusta más decir que más bien me suspendieron (ya que tras aprobar la parte de hemato y responder a dos preguntas de onco, lo que me fastidió fue una pregunta DE OTRA ASIGNATURA) pero bueno, el resultado al final es el mismo: diez días más tarde me presenté al segundo apello, tras haberme pasado catorce horas al día estudiando y después de leerme unas cuantas veces un par de secciones del Harrison, en italiano (libro que, por cierto, busqué en la mitad de las bibliotecas de Padua y saqué previo pago de una fianza simpática)... y eso, que saqué un 25. También fue el primer examen que hice sin ponerme nerviosa. Probablemente porque había quemado los nervios en la convocatoria anterior o porque me caía de sueño, quién sabe.

Las preguntas que me hicieron en el examen:

  • Hematología:
    • Anemia ferropénica.
    • Estados protrombóticos adquiridos y hereditarios. Factor V de Leiden (también me preguntaron DÓNDE estaba Leiden y por la cara de indignación de la profesora pensé que me iba a suspender por ser una negada en Geografía. Por cierto, está en Holanda).
  • Oncología:
    • Cisplatino.
    • Tratamiento del dolor en el paciente oncológico. 
    • Glucocorticoides.
    • Neutropenia en oncología.


PS: ahora que lo pienso, mi manera de asumir los suspensos no es como muy sana, ¿no? Bah.

He vueltooooooooooo


Yeah! Después de un mes de silencio forzado (por los exámenes) aquí estoy de nuevo para tocar las narices. Sé que muchos me han echado de menos, sobre todo mi abuela y mi madre, que no paraba de mandarme mensajes para que escribiese cosas en el blog... ¡pues ea! Ahora me pongo.

Saluditos a todos, especialmente a ellas =)

viernes, 1 de febrero de 2013

Haciendo trampas con la trauma

El cambio de examen inesperado de Hemato-Onco me fastidió bastante la planificación de los exámenes y tras hacer el examen de Reuma el miércoles decidí jugármela un poco para compensar la situación. En vez de presentarme el 14 de febrero a Trauma como tenía pensando me presenté hoy, tras haberme pasado la noche en vela leyéndome el temario y con tan sólo la primera mitad de los temas preparados decentemente.

Fui al examen, sin nervios, porque es lo que pasa cuando no te sabes el temario, que no tienes anda que perder y todo es ganar. Éramos casi 70 personas (aunque hicimos todos los exámenes en un par de horas porque había muchos profesores examinando). Me puse a hablar con la gente. Hice algunos principios de amigos. Me metí en la sala del examen con otros dos estudiantes italianos. Metí la mano en un vaso lleno de numeritos para sacar uno al azar. Vi de reojo que había pescado el 25, lo solté y cogí otro sin que el profesor (Berizzi) se diera cuenta (los numeritos estaban ordenador según el orden en el que se habían dado las clases y las posibilidades de que yo me supiera una pregunta del tema 25 eran bastante limitadas). Cogí el 2. Patología congénita. Displasia de cadera. Respondí con bastante decencia. Hablé durante un par de minutos y el profesor me dijo que me daba un 20 y que si quería más nota me la tenía que jugar con más preguntas. A pesar de que debo de ser tremendamente afortunada en el juego (si hacemos caso al dicho), no me la jugué. Un 20 está bien. Sin duda es mejor que suspender. Y la avaricia es una cosa muy fea.

PS: después de haberme pasado la noche sin dormir he llegado a casa y estoy explotando una sesión muy apasionada de insomnio gracias a la cual estáis disfrutando de mis relatos y yo me estoy poniendo al día con series atrasadas.

20 besitos con mucho amor.